Presidente turco acusa a Holanda de la masacre de Srebrenica

Y como dice Mark Lowen, corresponsal de la BBC en Turquía, Erdogan avanza sus intereses en cualquier escenario: si le permiten realizar los mítines corteja el voto de los expatriados; si no se autorizan los mítines moviliza el voto de los nacionalistas (y también el de parte de los expatriados).

Mevlut Cavusoglu viajó a Róterdam al que fue invitado por una organización turca en Holanda, país en donde viven 400 mil ciudadanos turcos.

Si en Turquía Erdogan hace hasta lo imposible para que los turcos voten a favor del referendo que lo convertiría en un nuevo sultán, en Holanda hay preocupación por las elecciones legislativas del miércoles 15 de marzo.

Europa ve con recelo a Holanda porque una victoria de los euroescépticos en ese país podría influir negativamente en Francia, donde la ultranacionalista Marine Le Pen encabeza casi todas las encuestas, de cara a las elecciones presidenciales del 23 de abril. Durante las negociaciones, Cavusolglu amenazó con una acción no especificada si no se salía con la suya. "Es completamente inaceptable hablar de esa manera", dijo Rutte. Fue entonces cuando a Cavusolglu se le negó el permiso para aterrizar en el aeropuerto de Rotterdam.

En la tarde se concentraron en Estambul unas 50 personas ante el consulado de Holanda para pedir al gobierno turco que "resista".

Horas más tarde, sin inmutarse, otro de los miembros del gabinete de Erdogan trató de llegar a Rotterdam para dar un discurso.

El populista nacionalista Geert Wilders, que hace campaña con una agenda antimusulmana, ha estado en un cabeza a cabeza con el Partido Popular para la Libertad y la Democracia de Rutte. Erdogan acusó además a la Unión Europea de tratar a los turcos como ciudadanos de segunda clase, un complejo que desde hace tiempo tienen los turcos.

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Pero las declaraciones completas de Trump podrían contener detalles clave respecto asuntos como sus obras de caridad y ganancias anuales.

Todo esto en un contexto de creciente inquietud europea por las reformas políticas de Erdogan en Turquía que a muchos diplomáticos europeos le parecen que sólo lo benefician a él y a sus compinches, alejándolo de su objetivo declarado de pertenecer a la Unión Europea.

Los impulsores del brexit ganaron en el referendo haciendo uso del tema de la inmigración, alimentado por imágenes de refugiados que se trasladaban a Europa y con el agravante de los temores de ataques terroristas radicales islámicos.

Kurtulmuş subrayó que el Consejo de Ministros puso sobre el tapete seriamente la postura y las decisiones que adoptará Turquía en cada área después de los últimos adelantos en Holanda que afecta muy de cerca a la opinión pública turca.

Hasta cierto punto, Erdogan es la clave del statu quo de Europa: para detener a los refugiados que cruzan Europa desde Turquía (aunque como resultado de un acuerdo de 6.000 millones de euros con el bloque continental) y cooperar en torno a la lucha contra el terrorismo que provoca la insidiosa incursión de ISIS en Europa para así mostrar su fortaleza.

La crisis no solo se ha manifestado en el terreno diplomático, sino que se ha trasladado a la ciudadanía.

'Su tono se está volviendo cada vez más histérico.